Campamento La Fábrica de Talentos

campamento la fábrica de talentos

Acaba de llegar el verano y mi cuerpo está dando paso a otra estación, va buscando la sombra y el descanso. Estamos superando los 35 grados y no me puedo ir de Madrid.

Acabo de dejar a mis hijos en La Fábrica de Talentos. Es un campamento diferente y va buscando un fin en todas las actividades que hacen, la excelencia de nuestros hijos. Sí que es verdad que son perfectos y están hechos a imagen y semejanza nuestra, sus padres, la verdad que unos más que otros.

Hace una semana mi hijo me dio una respuesta en la cual me contradecía y tuve que aceptar que era la mejor opción que tenía hasta ese momento y además ni siquiera lo había pensado. Se lo comenté a mi amiga Carmen como algo curioso y me dijo que tenía que leer cosas sobre el pensamiento lateral y las inteligencias múltiples. Ahí me di cuenta que los niños no vienen con manual el día que nacen y que como madre debería de tener media hora a la semana para ponerme al día y entender por donde va todo.

Me puse a buscar en internet y di con el campamento del que estábamos hablando, en el cual me explicaron cómo todo el programa y las actividades iban en una sola dirección: enseñar un camino diferente a los niños que les lleva a la excelencia personal, poniendo en valor su entorno habitual. Y a setenta y cinco minutos de Madrid, que aunque no lo creáis es importante para unos padres que necesitamos un espacio vital no muy amplio para soportar las ausencias familiares. Es una broma pero en el fondo necesito no estar demasiado lejos de mi gente para sentirme más segura como madre.

Les llevamos ayer y van a estar en una casa rural de estilo rústico y muy grande. Separados los niños de las niñas en alas diferentes de la casa. Me llamó la atención que las habitaciones dobles y triples tienen baño completo. Un entorno precioso con un río a quinientos metros.

El tema comidas era muy importante y una preocupación pero rápidamente mis dudas se esfumaron. Tenían 5 comidas al día, caseras, con productos de temporada y con la calidad que ofrece la cocina segoviana. Por poneros dos ejemplos: no repiten menú y desayunan con jamón ibérico. Aprenden a comer y entender su importancia así como el respeto a los alimentos y a las personas que trabajan en la cocina. Allí comen todos a la misma hora y todos juntos, porque se trata de que el ambiente sea familiar.

Todos estos detalles se los traen después los niños a casa y la hora de la comida deja de ser una guerra campal para dar lugar a un espacio familiar en el que disfrutamos una hora en familia.

Y me diréis que como lo sé si todavía no ha vuelto, pues porque les dejan llamarnos por la noche y me cuenta con mucha emoción sus avances en cocina creativa y los menús diarios.

Duración de una semana que creo que va a ser inolvidable y lo digo porque tienen que hacer muchos amigos y conocerlos para sorprenderlos, pero a la vez el programa busca un avance personal para que cojan seguridad y pierdan miedos en las tirolinas, tiro con arco, etc, buscando reforzar su individualidad. Todos los días se ponen retos personales para aprender a escuchar, ser más activo y sorprender a tu entorno con sus habilidades para ponerse en valor y perder ese miedo que siempre tenemos los humanos a ser nosotros mismos.

Es fantástico y te da mucha seguridad ver que tras de una semana de campamento se busca la excelencia de la que tanto presumimos los padres y que tanto nos cuesta ver, que no reconocer, porque mis hijos son los mejores…. Aunque a veces lo dices pero no nos paramos a pensar para ayudarle en ese proceso de mejora personal diaria.