Cuando descubrí otra forma de educar desde la serenidad

Pedagogía blanca

Quería comentaros algo que me está aliviando de mucha carga a la hora de educar desde hace algo más de un año.

Yo coincidí en el gimnasio del Hotel Hilton con dos mujeres alegres y divertidas que estaban de paso en un congreso de coaching. En su tiempo de descanso se fueron a dar un baño y a disfrutar de los magníficos tratamientos de belleza que allí tiene el hotel incluido para sus clientes.

Creo que me preguntó algo Azucena Caballero y estuve un buen rato hablando con su socia Mireia. Ellas pertenecen a un grupo que ayuda a educar a los hijos con algo muy especial que se llama Pedagogía Blanca para educar a los hijos con apego y en casa. Quedamos en ver nuestras respectivas páginas webs y estar en contacto.

Después me invitaron a asistir a un curso de Pedagogía Blanca en Madrid y pasé unas horas con ellas, aunque el curso duraba dos días. En esos momentos yo estaba terminando un máster MBA en la EOI y mi nivel de trabajo y estrés era tal que no visualizaba la entrega de diplomas. Es muy importante visualizar los objetivos porque en ese momento una ya sólo tiene que seguir el camino.
Quiero contaros mi experiencia que aunque fue breve pero muy intensa.

Cuando uno entra en un curso de los que imparten ellas se siente una paz especial, la gente escucha, se aprende y se interiorizan muchas sensaciones y conocimientos en muy poco tiempo.

Os pongo un enlace porque me parece un referente muy valioso

http://www.pedagogiablanca.com/

Comí con ellas y me reí mucho, fue inolvidable. Son personas como tú y como yo que tienen una pedagogía que comparten con todo el que quiera, pero además la viven.

Cuando en Madrid un sábado te metes en un curso para aprender herramientas para perfeccionar tu criterio de educación y encuentras paz, eso es que algo importante se está creando y eso se comparte con personas que les preocupa y quieren mejorar en la educación de sus hijos y en su mejora personal.

¿Cómo? Pues muy fácil, cuando uno no está luchando contra lo que sale por su boca y poco a poco va consiguiendo paz mientras vive el día a día. Digo vivir que no educar a sus hijos, se siente en la casa una paz especial y las relaciones con tu marido y tus hijos mejoran hasta que desaparecen los conflictos que a veces pensamos que no se pueden evitar en el día a día.

Otro día os cuento lo de mi gimnasio, lo conocí por una página de venta por internet de descuentos alucinantes y no lo cambio por nada aunque mis kilómetros me tengo que hacer.

No sé si os he dicho que os quiero… pues así es, cuanto más lo pienso más lo siento. Cuando leéis dais sentido a mis pensamientos y al tiempo que paso escribiéndolos. Decir y hacer lo que una siente y ser consecuente es algo que define.