Mi semana con mi gente y mis gustos

 

Panoramic view of Gran Via, Madrid, Spain.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi semana es de relax total en todos los aspectos. Esto es vivir Madrid y aceptarla tal y como es con su calor, contaminación, turistas, compradores compulsivos, artistas y personas que viven en tu entorno que tienen vida propia.

Ayer salí a las rebajas y como siempre no había nada que me gustase y menos de mi talla. Quedé con mi amiga del alma Maru que aunque se debe a su familia el resto del año ahora se ha quedado sola para poner al día su casa con una limpieza general que asusta.

Ella controla todo desde las tendencias hasta el entorno shopping de Madrid y provincia en un radio de 30 kilómetros. Es muy lista y capta con una sola mirada lo que necesitas para ser más feliz sin gastar un euro de más con el que nos podremos sentar en una terracita y tomarnos un pincho.  Eso sí, cuando la ocasión lo requiere y hay algo importante que celebrar hay que sentirse bien derrochando esos ahorros que tenemos para la ocasión y que ponen tan contentos a nuestros maridos ya sea para llevarnos del brazo o sorprenderles en el día a día.

Os cuento, estoy escribiendo desde el Café de Las Letras mientras espero a Maru, que como es tan puntual tendré que terminar en casa y no se como porque salir con ella es una aventura en la que no falta de nada. Este café con sofás blancos y este gran ventanal a la Gran Vía te hace pensar en otros y ver que la vida es más sencilla si de vez en cuando te paras. Ya llega Maru con un superbolso XL en el que lleva de todo y lleva razón sabe a la hora que empezamos pero no a la que terminaremos. Después sigo… Hasta luego!!

Estoy a punto de meterme en la cama pero no quiero porque tengo que recordar detalles de un día tan completo y de tantas risas. No puedo dejar de contaros la falda de capa que me he comprado roja pasión con un pañuelo a juego, el largo que tiene por debajo de la rodilla es lo justo para mis tardes en moto a la sierra. Me ha costado más encontrar una camisa de algodón caladita con manga corta abullonada que lleva un remate liso con un botón blanco. Y  me ha costado porque no se encuentran de tallas superiores a la 38, pero al final la encontré y en rebajas. La “rebequita me vale” y los zapatos de medio tacón, hebilla y estilo vintage me valen los que tenía guardados y como dice Maru “hay que gastar con gusto pero si lo tenemos nos lo ponemos”. Y es verdad porque a veces podernos vestir con alguna prenda olvidada en el armario nos puede hacer muy felices y evocarnos muchos detalles que teníamos olvidados pero que nos hacían muy feliz.

A veces echar la vista atrás nos puede hacer superar malos momentos. Pero yo estoy feliz y me ayuda a estarlo más. Hoy nos hemos perdido por el viejo Madrid viendo tiendas muy vanguardistas con estilos muy diferentes al mío pero en las que he podido comprar prendas sueltas con mucho estilo y a buen precio. Mañana me voy con mi chico en moto, me costa que me va a sorprender no se con que pero tengo que estar preparada como mi V que ha pasado la ITV con mucho garbo mientras la mimaban los técnicos que la toqueteaban con mucha curiosidad y más piropos.